La Revolución Industrial del XVIII supuso
cambios en los sistemas de producción existentes
hasta entonces. La industria artesanal dio paso
a una nueva industria en la que mediante la adopción
de los descubrimientos científicos y técnicos
se produjo un notable incremento de las inversiones y la producción.
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| En una época en la que la agricultura jugaba
un papel preponderante en la economía de
la sociedad de la época, los artesanos eran
un pequeño grupo de personas que se habían
especializado en algún trabajo y que constituían
una forma de industria primitiva, en la que los
productos que elaboraban eran, generalmente, realizados
por encargo. |
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Estos artesanos eran, normalmente,
dueños de los productos y de los medios de
producción y se solían ayudar por
aprendices que se iniciaban en el oficio. Los productos que se elaboraban eran habitualmente
caros, en gran medida debido a la mano de obra y
al tiempo necesario para su fabricación.
Con el inicio de la Era Industrial y la adopción
de procesos mecanizados estos costes disminuyeron
abaratando de la misma forma los costes de los productos. |
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La consecuencia de ello fue la progresiva desaparición
de los talleres artesanales, debido a que no podían
competir con las industrias por su falta de rentabilidad. Aun así, los productos artesanales siguieron
gozando de gran prestigio.
Castro del Río no fue una excepción
a los avatares de la historia, sufriendo las consecuencias
de la industrialización y todos los problemas
que trajo consigo. |
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La artesanía de
la madera de olivo se mantuvo a lo largo de la historia,
llegando hasta nuestros días, en parte, por situarse en una comarca eminentemente
agrícola, donde el olivo era un cultivo primordial.
Actualmente, los productos artesanos, como
los muebles de madera de olivo de
Castro del Río, gozan de gran aceptación,
valorándose el saber hacer de los artesanos
y aportando a los dueños un grado de distinción
y exclusividad que difícilmente puede aportar
un producto salido de una cadena de montaje. |
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